Historia codigo ASCII


La codificación a partir de la cual se originan todos los esquemas en uso hoy en día nació en 1963, revisado/ratificado en 1967 con el nombre de ASCII (Código Estándar Americano para el Intercambio de Información). ASCII es un código de 7 bits, permitiendo la representación de hasta 128 caracteres: 32 caracteres de control, 34 símbolos, 52 caracteres de texto (mayúsculas y minúsculas) y 10 dígitos.

Sobra decir que el ámbito del cómputo ha cambiado drásticamente desde 1963. La computadora debía representar apenas la información indispensable para ser comprendida por sus operadores, y en la propuesta original, ASCII no incluía ni siquiera letras minúsculas. Pero ya en 1964 aparecieron las máquinas de escribir con la capacidad de guardar (y corregir) páginas en cinta magnética. Fue sólo cuestión de tiempo para que estas capacidades quedaran al alcance de todo mundo.

Todos los idiomas europeos que utilizan el alfabeto latino, a excepción del inglés, requieren de diferentes tipos de signos diacríticos. Para acomodar esto, hacia fines de los 70s todas las computadoras ampliamente desplegadas habían estandarizado en un tamaño de palabra de 8 bits, con lo que se creó un ASCII ampliado que daría 128 caracteres adicionales. Sin embargo, no surgió un estándar para su uso. Además, muchos de estos caracteres fueron empleados para incluir caracteres semigráficos que permitieran construir interfaces amigables al usuario.

En 1981, IBM puso a la venta su IBM PC. Contaba con una tarjeta de video con páginas de códigos reprogramables. El espacio de caracteres podía ser redefinido por software; los caracteres cargados por omisión se denominaron página de códigos 437 (CP437), dando soporte parcial para algunos lenguajes europeos. Pero debido a los caracteres semigráficos este espacio no era suficiente, por lo que era necesario activar una página de código alternativa —para el español, la CP850. La situación mejoró al popularizarse los entornos gráficos y dejar de depender de éstos caracteres especiales. Entonces, las hojas de código similares pudieron agruparse y fue así que nacieron conjuntos de caracteres como el ISO-8859-1 para los lenguajes occidentales.